El deseo es una mirada

Desear es pretender algo con ímpetu y fogosidad, con un enorme interés que nos lleva a su conocimiento, deleite o pertenencia.
El deseo está lleno de promesas. Es la tierra prometida, el porvenir de muchas esperanzas agolpadas y galopantes que deben ser
atendidas a su tiempo, ordenándolas de alguna manera, aunque un cierto desorden es el imám que nos traslada hacia su búsqueda.
La palabra deseo tiene magia, embeleso, un tono embriagador y hechicero que nos seduce y fascina. Y eso significa un empujón
que nos dirige hacia esa meta que asoma en nuestro horizonte.
Cuando le digo a alguien ¨Te deseo¨ estoy expresando una inclinación y una necesidad física.
Si le digo ¨Te amo¨ es una necesidad afectiva.
Si le digo ´Te quiero¨ estoy vinculada a esa persona.
El lenguaje cotidiano confunde todo esto.
Estamos hechos de deseos y sueños por cumplir.
